En Miguel de Cervantes Saavedra
(1547-1616) nació en Alcalá de Henares y vivió una época histórica comparable a
la nuestra en muchos aspectos, marcada por el fracaso del idealismo
—renacentista en su caso e ilustrado y posmoderno en el nuestro— y el enfrentamiento
con una realidad determinada por la guerra y el cautiverio, la adversidad y el
desengaño —barroco en su caso y democrático en el nuestro—, y por la literatura
como forma de interpretación del mundo.
En 1569 viaja a Italia, donde inicia su carrera
militar. Participa en la batalla de Lepanto (1571), combate en el que,
superviviente a un tiro de arcabuz a cortísima distancia, perdió la movilidad
de la mano izquierda. En 1575, apresado por corsarios berberiscos, sobrevive
milagrosamente como cautivo en Argel durante cinco años, tras cuatro fracasados
intentos de fuga, hasta su rescate en 1580.
De regreso a España desempeñó diversos trabajos
administrativos y comenzó su carrera literaria. Publicó una original novela
pastoril (La Galatea, 1585) y escribió teatro y poesía,
aunque sin alcanzar el debido reconocimiento del público de su tiempo.
Cervantes es el artífice del «teatro épico», que Brecht desarrolla en el siglo XX, y
que al alcalaíno no le reconocieron en el Barroco sus contemporáneos españoles
ni europeos.
Su obra Numancia, decisiva en la historia del teatro trágico,
supera tanto los modelos clásicos griegos como la mitificada fama de
Shakespeare, por dos razones aún hoy pendientes de difusión: 1) niega el
determinismo y afirma la libertad y 2) retira a los nobles el protagonismo
exclusivo del dolor trágico para dárselo al pueblo, frente a la tradición
griega y las prácticas anglosajonas, que no reconocían en los seres humildes
dignidad en el sufrimiento, pues sólo se les consideraba objeto de risa, burla
y comedia.
En 1605 apareció la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, obra
que transformó para siempre la literatura universal, al crear una nueva forma
de narrar el mundo y de interpretar desde la ficción literaria la realidad
humana y política, más allá de cualquier complejidad conocida hasta entonces,
desde la creación de personajes insólitos hasta la confrontación entre ficción
y realidad, a través de apariencias, engaños y desengaños antes jamás
señalados. En 1615 irrumpe la portentosa segunda parte de la novela, con el
título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.
En 1613 publicó sus doce Novelas ejemplares, en 1614 un poemario burlesco
extremadamente astuto, Viaje del Parnaso, y en 1617, ya póstumamente, una
originalísima novela de aventuras y críticas desmitificadoras, de naturaleza
política y religiosa, titulada Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
Cervantes murió en Madrid un 22 de abril de 1616. Toda su
obra literaria, en particular el Quijote, constituye una crítica
demoledora y cuidadosamente racionalista y cínica contra el idealismo de todos
los tiempos y geografías.
Su vida y su escritura representan la fuerza de una razón
barroca más poderosa y realista que la razón ilustrada impuesta por la cultura
anglosajona desde el siglo XVIII, y que, en contra de las ideas del Quijote,
domina y limita hoy nuestra forma de vivir.
Cervantes hizo de la vida humana una obra de arte
cuya actualidad en el siglo XXI es explícitamente incompatible con el fracaso
del Estado, de la libertad y de los derechos fundamentales del ser humano.
Jesús G. Maestro
El ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

